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La Luz de Mafasca

Las islas Canarias albergan un sinfín de misterios y Fuerteventura no escapa a ellos.

Fuerteventura

Uno de los más intrigantes y más populares quizá sea la luz de Mafasca. No es una luz cualquiera: parece tener algún tipo de inteligencia, algún interés por el género humano que trasciende la catalogación de “fenómeno natural”. La luz de Mafasca embiste pero sin dañar o matar a los viajeros, paseantes o vecinos de las inmediaciones del pueblo de Antigua, en la desértica y poco poblada isla de Fuerteventura.

La luminaria aparece subrepticiamente en las noches oscuras y silenciosas. Es pequeña pero, a veces, puede alcanzar grandes dimensiones durante algunos segundos. Sube y baja valles y lomas o recorre los llanos de Mafasca; puede mantenerse estática en el aire o acelerar, de golpe, a velocidades inimaginables … , sus testigos se asombran, se asustan y, en ocasiones, entran en pánico cuando aquella luz o antorcha luminosa se les viene encima. Sus apariciones datan de muchos siglos atrás. Bisabuelos, abuelos y padres han contado sus historias y vivencias ante aquella manifestación que, para muchos, es algo sobrenatural, algo que no pertenece a nuestro mundo.

Cuenta una antigua historia que en tierras majoreras caminaban unos pastores rumbo a casa tras un largo día de trabajo. Hambrientos y fatigados decidieron hacer un alto en el camino para encender un fuego y asar así el carnero que acababan de matar. Pasaron horas y horas juntando algo de leña y justo al borde de un camino escondido tras unas aulagas encontraron una pequeña cruz de madera.

Fuerteventura

Entonces era ya costumbre en Fuerteventura colocar una cruz en el lugar de fallecimiento de una persona, pero a quién podía pertenecer aquella cruz y que recuerdos encerraba poco pareció importarles a los hambrientos pastores que sólo vieron en ella dos simples trozos de madera cruzados ideales para alimentar el fuego que les calentaría esa noche y sin pensarlo más dispuestos a seguir con su trato.

Lentamente las llamas consumieron aquella cruz de madera desgastada y dicen que ante la mirada llena de espanto de los pastores surgió una extraña luz entre las cenizas que inquieta saltaba de un lado a otro. Los pastores corrieron y corrieron dejando atrás ese objeto luminoso que no era sino el alma que albergaba esa cruz, el alma molesta e indignada del difunto que en forma de luz quiso asustar a esos pastores imprudentes que osaron perturbar su paz y quemar el único recuerdo que le unía a este mundo.

Desde entonces son muchos los que cuentan haber visto esa luz, la luz Mafasca, esa luz que acompaña al viajero por los senderos solitarios de la isla de Fuerteventura.